Nos estamos volviendo
realmente idiotas ¿Qué nos está pasando? Las relaciones tanto con nuestros
seres queridos como con nuestros conocidos se están volviendo superficiales, se
basan en “me gusta”, la última hora de conexión, que no te hayan dejado en
doble tic azul, que te hayan enviado un mensaje de buenas noches o de buenos
días para sentirte querida.
La vida va más allá de lo superficial, ¿dónde quedaron las
tardes de películas y palomitas en las que en lo que menos pensabas era en
mirar si te habían respondido al Whatsapp? ¿Dónde se quedaron los fines de
semana en lo que menos importaba era tener que subir a cada segundo lo que
estás haciendo? para que todo el mundo vea lo “bien” que te lo pasas. Estamos
llegando a tal punto de adicción a las redes sociales que si te caes por la
calle, las personas que pasan cerca de ti ni siquiera se dan cuenta o incluso
antes de ayudarte lo graban para después subirlo a las redes sociales y que
unos cuantos “amigos” suyos le den “me divierte” a la nueva publicación. Suena
bastante estúpido ¿verdad? Pues lamentablemente en eso se basan nuestras vidas,
en me gustas, en historias de Instagram y en últimas horas de conexión.
El otro día cuando me subí al autobús de camino al trabajo,
iba pensando en lo envueltos que estamos en nuestros móviles y para verificar
que era cierto me senté y lo único que hice en todo el camino fue pararme a
observar a la gran mayoría de personas. El panorama me terminó de decepcionar.
Las personas conforme se iban subiendo al autobús se sentaran o no, sacaban su
móvil enseguida, unos iban con auriculares, absortos totalmente en su mundo.
Otros iban con la mirada clavada en su móvil sin dejar de despegarla. Luego lo
que le puso la guinda al pastel fue insuperable, una señora mayor a la que le
costaba bastante caminar se quiso sentar en los asientos asignados a las
personas con movilidad reducida, pero estaban todos ocupados. Un chico joven de
entre 20 y 25 años estaba ocupando uno de ellos, pero ni siquiera se percató de
la presencia de la señora mayor que quería sentarse porque apenas aguantaba ir
de pie, iba con sus cascos a todo volumen (de estos que hasta tu escuchas la
música), con el móvil riéndose solo (supongamos que iba hablando con alguien
por Whatsapp) y totalmente absorbido por su móvil. En vez de ser él, el que
tuviera el control del móvil parecía que el móvil lo controlaba a él. De
repente un señor que estaba de pie al lado del joven, le hizo un toque en el
hombro supongo que para que le cediera el asiento a la señora, pero el chico
hizo caso omiso al llamado del señor. No podía creer la capacidad que tenía el
chico de olvidarse de los demás, lo que más me molestaba era la indiferencia
que mostraba, como que todo le daba igual, era realmente frustrante su actitud.
El señor que le había dado un toque en el hombro bastante enfadado le dio un
codazo y fue en ese momento cuando el joven POR FIN reaccionó, él señor
bastante enfadado y no con muy buenos modos (algo que hasta yo entendía) le
dijo que se quitara de ese asiento porque está reservado para personas que
realmente lo necesiten. El joven realmente avergonzado se levantó y le cedió el
asiento a la señora que muy amablemente le dijo gracias.
Es increíble la poca capacidad que tenemos para saber
controlar toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance. Cuando sales a la
calle, no hay que mirar muy lejos para ver cómo hasta las personas que van
acompañadas se ignoran mutuamente por estar más al pendiente del móvil que de
la persona que tienen al lado. Algo que realmente me molesta es estar hablando
con una persona y que cada dos por tres este mirando su móvil como si no
hubiera más horas en el día para ponerse a mirarlo, como si no hubiera más
horas en el día para contestar al Whatsapp.
No dejes que las redes sociales y las nuevas tecnologías
absorban tu vida, gastamos demasiado tiempo al día a mirar una tras otra red
social, en mirar a ver si tal famoso está saliendo con tal persona ¿te va a
cambiar la vida saberlo? Realmente no hace falta que lo responda. Vivíamos más
felices cuando lo que más nos importaba era divertirnos sin tener que estar publicando
al mínimo detalle cada cosa que hacemos o dejamos de hacer.
ABRE LOS OJOS, no dejes que las nuevas tecnologías y las
redes sociales controlen tu vida, porque llegará un punto en el que ya no solo
será un “entretenimiento” sino una adicción.
Y como bien dijo Einstein… Bienvenidos a una generación de
idiotas.

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