lunes, 6 de marzo de 2017

Una generación de idiotas

Nos estamos volviendo realmente idiotas ¿Qué nos está pasando? Las relaciones tanto con nuestros seres queridos como con nuestros conocidos se están volviendo superficiales, se basan en “me gusta”, la última hora de conexión, que no te hayan dejado en doble tic azul, que te hayan enviado un mensaje de buenas noches o de buenos días para sentirte querida.

         La vida va más allá de lo superficial, ¿dónde quedaron las tardes de películas y palomitas en las que en lo que menos pensabas era en mirar si te habían respondido al Whatsapp? ¿Dónde se quedaron los fines de semana en lo que menos importaba era tener que subir a cada segundo lo que estás haciendo? para que todo el mundo vea lo “bien” que te lo pasas. Estamos llegando a tal punto de adicción a las redes sociales que si te caes por la calle, las personas que pasan cerca de ti ni siquiera se dan cuenta o incluso antes de ayudarte lo graban para después subirlo a las redes sociales y que unos cuantos “amigos” suyos le den “me divierte” a la nueva publicación. Suena bastante estúpido ¿verdad? Pues lamentablemente en eso se basan nuestras vidas, en me gustas, en historias de Instagram y en últimas horas de conexión.

         El otro día cuando me subí al autobús de camino al trabajo, iba pensando en lo envueltos que estamos en nuestros móviles y para verificar que era cierto me senté y lo único que hice en todo el camino fue pararme a observar a la gran mayoría de personas. El panorama me terminó de decepcionar. Las personas conforme se iban subiendo al autobús se sentaran o no, sacaban su móvil enseguida, unos iban con auriculares, absortos totalmente en su mundo. Otros iban con la mirada clavada en su móvil sin dejar de despegarla. Luego lo que le puso la guinda al pastel fue insuperable, una señora mayor a la que le costaba bastante caminar se quiso sentar en los asientos asignados a las personas con movilidad reducida, pero estaban todos ocupados. Un chico joven de entre 20 y 25 años estaba ocupando uno de ellos, pero ni siquiera se percató de la presencia de la señora mayor que quería sentarse porque apenas aguantaba ir de pie, iba con sus cascos a todo volumen (de estos que hasta tu escuchas la música), con el móvil riéndose solo (supongamos que iba hablando con alguien por Whatsapp) y totalmente absorbido por su móvil. En vez de ser él, el que tuviera el control del móvil parecía que el móvil lo controlaba a él. De repente un señor que estaba de pie al lado del joven, le hizo un toque en el hombro supongo que para que le cediera el asiento a la señora, pero el chico hizo caso omiso al llamado del señor. No podía creer la capacidad que tenía el chico de olvidarse de los demás, lo que más me molestaba era la indiferencia que mostraba, como que todo le daba igual, era realmente frustrante su actitud. El señor que le había dado un toque en el hombro bastante enfadado le dio un codazo y fue en ese momento cuando el joven POR FIN reaccionó, él señor bastante enfadado y no con muy buenos modos (algo que hasta yo entendía) le dijo que se quitara de ese asiento porque está reservado para personas que realmente lo necesiten. El joven realmente avergonzado se levantó y le cedió el asiento a la señora que muy amablemente le dijo gracias.

         Es increíble la poca capacidad que tenemos para saber controlar toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance. Cuando sales a la calle, no hay que mirar muy lejos para ver cómo hasta las personas que van acompañadas se ignoran mutuamente por estar más al pendiente del móvil que de la persona que tienen al lado. Algo que realmente me molesta es estar hablando con una persona y que cada dos por tres este mirando su móvil como si no hubiera más horas en el día para ponerse a mirarlo, como si no hubiera más horas en el día para contestar al Whatsapp.

         No dejes que las redes sociales y las nuevas tecnologías absorban tu vida, gastamos demasiado tiempo al día a mirar una tras otra red social, en mirar a ver si tal famoso está saliendo con tal persona ¿te va a cambiar la vida saberlo? Realmente no hace falta que lo responda. Vivíamos más felices cuando lo que más nos importaba era divertirnos sin tener que estar publicando al mínimo detalle cada cosa que hacemos o dejamos de hacer.

         ABRE LOS OJOS, no dejes que las nuevas tecnologías y las redes sociales controlen tu vida, porque llegará un punto en el que ya no solo será un “entretenimiento” sino una adicción.


         Y como bien dijo Einstein… Bienvenidos a una generación de idiotas. 

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