Todo lo
que somos actualmente, cada uno de nosotros tiene una educación que hemos
recibido de pequeños, tanto por profesores como por nuestros padres, tíos,
hermanos y todos nuestras personas más cercanas que de una manera u otra nos ha
influido en nuestra educación y en nuestra forma de enfrentarnos al mundo.
Pero en este relato quiero enfocarme más concretamente en la educación formal,
esa que recibimos desde la guardería hasta que con poco de suerte terminamos en
la Universidad. ¿Qué ha pasado con la educación? Que se ha estancado, hace ya
muchos años que la educación se mantiene igual que antes. Es decir, la
educación sigue siendo tradicional. La definición que se le da a la educación
es la siguiente: “La educación es el proceso de facilitar el aprendizaje en
todas partes. Conocimientos, habilidades, valores, creencias y hábitos de un
grupo de personas que los transmiten a otras personas, a través de la narración
de cuentos, la discusión, la enseñanza, la formación o la investigación”.
¿Habilidades? Una de las “grandes” habilidades que yo aprendí en el colegio fue
aprender a trabajar bajo presión, a sacar tiempo de donde no lo tenía para
hacer tareas inservibles que además no tenían propósito alguno. La escuela está
diseñada para crear “robots” y además no solo bastando eso. Que también compitan
y se peleen entre ellos para ver quién es el mejor de todos. El simple hecho de
que creen personas que en vez de intentar buscar su vocación solo busquen
estudiar una carrera que tenga “más” salidas o más posibilidades de que en un
futuro puedan encontrar fácilmente un puesto de trabajo, es indignante. En
EE.UU la educación es un absoluto negocio, en el que lo único realmente
importante no es si un alumno consigue encontrar lo que en verdad quiere ser de
mayor o de si un alumno sufre bullying en su clase, lo primordial es que las
personas que financian el colegio consigan más dinero del que invierten.
¡Exacto! Como si fueran empresas, que en vez de trabajar con personas
trabajaran con objetos. Todo se cuantifica en números, cifras, dinero ¿y los
alumnos? Luego vienen los resultados de la calidad de la educación en el país y
los dirigentes se llevan las manos a la cabeza. No sé si por tratar de mostrar
ante los medios de comunicación que se “preocupan” un poco por lo mala
educación que dan o porque en verdad se preocupan.
Los niños de hoy en día tienen tanta tarea que apenas saben que existe la
palabra “jugar”. Después de pasarse 6 o 7 horas en el colegio tienen que estar
por lo menos unas 2 horas más haciendo tareas y con un poco de suerte, les queda
algo de tiempo para jugar antes de cenar e irse a dormir. Muchos docentes se
quejan de que los estudiantes van al colegio con desgana y que muy pocos son lo
que muestran realmente interés por aprender lo que se les enseña. Pues es
evidente la falta de interés por parte de los alumnos, la educación es
anticuada. No ha cambiado su método ¿de qué sirve que te aprendas 10 hojas de
memoria para un examen? Se te olvidaran en cuanto hagas el examen. El país más
pionero en educación es Finlandia y a diferencia de todos los países
occidentales y EEUU, tiene un método completamente distinto de dar clase y de
educar a sus alumnos. El único fin que tienen todas las escuelas y colegios es
crear personas. Sí, suena absurdo ¿verdad? Pues resulta que en vez de enseñar cosas
innecesarias a los alumnos, enseñan valores, enseñan normas, les enseñan a
buscar su vocación, les enseñan a crecer sabiendo que pueden realmente ser
aquello que quieran ser. Mientras en país como en el que yo vivo, lo que
enseñan a los alumnos es seguir estudiando algo que les vaya a dar un buen
puesto de trabajo en un futuro, se les enseña a competir unos con otros en vez
de enseñarles a superarse ellos mismos y conseguir resultados óptimos, pero
para ellos mismos no compitiendo con sus compañeros. En vez de enseñar a los
niños cosas muchísimo más importantes, como educación emocional, trabajo en
equipo, habilidades sociales. La escuela en teoría te prepara para tu vida
adulta, pero en la práctica si te das cuenta muchas de las cosas que has aprendido
no te sirven de nada en tu día a día. Se trata más de que apruebes un examen
para poder obtener un título, que realmente ir a la escuela para aprender.
Por otro lado, no quiero dejar sin ningún mérito a todos esos profesores que
aunque no se lo permitan o les resulte difícil intentan cambiar esta
realidad, ayudan a sus alumnos a aprender realmente cosas importantes para su
vida, y además no solo se fijan en si a fin de mes han cobrado, si no que se
preocupan realmente por sus alumnos y que consigan superarse día a día. ¡BRAVOS
POR ESOS PROFESORES QUE REALMENTE SE PREOCUPAN POR LA EDUCACIÓN!
La educación debería empezar a cambiar, porque el mundo cambia y se necesitan
personas que sean realmente auténticas, no un grupo de personas que piensan
completamente igual y actúan guiándose por lo que hace el de al lado. Ser
únicos, ser creativos, ser innovadores, ser soñadores y nada mediocres y
conformistas con lo que tienen si no ir siempre a por lo mejor y buscar lo
mejor.
ABRE LOS OJOS, no te conformes con la realidad que tienes delante.



