jueves, 20 de abril de 2017

Las personas de nuestra vida

Muchas veces nos paramos a pensar y echamos la vista atrás, muchas de esas veces también con cierta melancolía, tristeza, los tiempos pasados siempre nos parecen mejores que los que estamos viviendo ahora. Echamos en falta muchos momentos que vivíamos antes, personas que estaban en nuestra vida y que a día de hoy ya no están con nosotros por una razón u otra.

         Las personas que se van de nuestra vida siempre nos dejan una huella, un recuerdo, un momento que vivimos con ellas y que cuando lo recordamos nos gustaría volverlo a vivir. Puede que esa persona se haya ido de nuestra vida por una fuerte discusión y que las cosas hayan terminado muy mal, pero aun así siempre guardaremos recuerdos increíbles de esas personas.

         Las personas que entrar en nuestra vida siempre tienen una misión destinada, algunos nos enseñan muchas cosas y nos ayudan a avanzar, a superarnos, a seguir adelante, a mejorar como personas, nos ayudan a conocer lo mejor de nosotros mismos y a ponerlo en práctica. Las personas también nos enseñan a base de buenos golpes, están esas personas que nos decepcionan, que nos hacen confiar en ellas para luego volvernos a decepcionar. Esas personas aunque nos hagan daño, nos ayudan a hacernos más fuertes a saber afrontar mejor los problemas que nos vendrán dentro de unos años. No digo que les tengamos que agradecer el daño que nos hacen, pero aunque nos enseñan a base de caídas y de enfrentamientos, también aprendemos.

         Muchas veces dicen que a las personas que nos hacen daño, hay que pagárselo con la misma moneda dentro de un tiempo, para que puedan probar de su misma medicina, pero desde hace un tiempo me he dado cuenta que no sirve de nada ¿para qué gastar tu tiempo haciendo daño a una persona? Guardar rencor a las personas es una pérdida de tiempo y de espacio en tu corazón. Ganarás más tiempo queriendo a otras personas que haciendo daño al que te lo hizo a ti. Muchas veces es tal la impotencia que sentimos con una persona en concreto, que nos gustaría decirle muchas cosas y soltar mil tonterías por la boca, pero ¿en verdad vale la pena? Muchas veces pienso que cuanto más daño queremos hacer a los que nos han hecho daño, más daño nos hacemos a nosotros mismos.         

Los momentos que pasemos en la vida muchos serán buenos y otros muchos serán malos. Pero si te paras a pensar en algún momento en concreto, siempre has aprendido algo. Has aprendido a mejorar, has aprendido cosas tuyas que no sabías que tenías, has aprendido a ser más fuerte, más paciente y más perseverante. Todas estas cosas que aprendes no siempre serán de los momentos buenos, los momentos malos aunque no nos gusten, nos enseñan más de lo que nos imaginamos y de eso no nos damos cuenta al día siguiente, ni tampoco dentro de un mes, sino con el pasar del tiempo.

         En este relato de hoy, quiero dar gracias a todas las personas que han pasado por mi vida, por todas esas personas que a pesar de haberme hecho daño me han hecho crecer como persona, pero sobre todo a esas personas que pasaron y que en verdad me hicieron mejorar, que me hicieron sacar lo mero de mí en los peores momentos, a esas personas que tanto echo de menos, porque me ayudan a ser mi mejor yo. También a esas personas que a día de hoy están conmigo y me ayudan a mejorar, me ayudan a enfocarme en mis metas y a no desviarme del mejor camino, a ayudarme a conocer el camino correcto, a esas personas que saben ser sinceras aun sabiendo que la verdad duele, a esas personas que nos les da miedo decirme lo que piensan porque saben que me harán crecer.

         Te invito a ti que estás leyendo esto a pensar en todas esas personas que han pasado por tu vida, en TODAS. Piensa en esas personas que tal vez le guardas un poco de rencor y que tal vez ya no vale la pena, piensa en esas personas que te hacían ser tu misma y que ahora ya no están presentes en tu vida, piensa en esas personas que están ahora y te ayudan a crecer, a VIVIR INTENSAMENTE. Piensa y se agradecido, porque no hay mayor regalo que sentir el cariño de otras personas sin que se lo hayas pedido. 


martes, 4 de abril de 2017

Seguir caminando

Últimamente me ha costado mucho escribir relatos, me he atascado, he escrito la mitad de uno y después lo he borrado porque no me gustaba. Cuando te pasan muchas cosas por la cabeza y quieres plasmarlo en un relato o quieres desahogarte es complicado, porque quieres decir tantas cosas a la vez que al final no terminas diciendo nada. Por eso he intentado dejar pasar un tiempo para despejar las ideas y poder poner en un relato algo que realmente se entienda.

         Este año está pasando muy rápido, no sé si es solo sensación mía, pero ya estamos en abril ¡No sé en qué momento han pasado tres meses ya! Al ver pasar el tiempo tan rápido decidí pararme a pensar en todo lo que ha pasado hasta ahora y he sacado muchas conclusiones.

         Es difícil dejar ir a las personas que más quieres, es más difícil todavía ver que aunque a ti te duela alejarte de ellas, a esas personas no les importa o parece no importarles que te vayas alejando poco a poco, pero como bien dice el título de este relato hay que seguir caminando. Muchas veces en esta vida, nos sentiremos solos, incomprendidos, perdidos y desubicados. Algo que he aprendido en estos momentos en los que me he sentido así es que siempre, siempre volvemos a encontrar el rumbo. Pero lo mejor de esto es que nadie nos ayuda, y no, no lo digo en tono sarcástico. Aunque no lo parezca estos momentos en lo que nos encontramos perdidos son los mejores porque nos ayudan a encontrarnos con nosotros mismos, nos ayudan a ver cuál es nuestra meta, hacia donde vamos y que queremos ser, también nos ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista y además podemos ver cambios en nosotros mismos.

         Estamos aquí para pasar una serie de pruebas, la vida podría ser muy bonita y ser perfecta siempre, todo color de rosa. ¿Pero qué te llevas? Las pruebas por las que pasamos son difíciles, claro que sí. Pero si no pasáramos por esas pruebas no estaríamos donde estamos, ni fuéramos lo que somos.

         Lo único que nos queda es seguir caminando, seguir avanzando, seguir aprendiendo. No sabemos lo que pasará mañana, pero eso es lo emocionante de VIVIR, si tuviéramos un “guión” escrito con todo lo que nos va a pasar cada día de nuestra vida perdería ese toque de magia que tiene la vida. Puede que haya días muy muy aburridos, monótonos, rutinarios, pero si te paras a pensar al final del día, siempre hay algo que lo hace diferente de todos los demás. Una sonrisa desconocida, un mensaje cariñoso, un encuentro inesperado, una sorpresa. En lo más simple, en lo más pequeño está lo esencial. Ese pequeño detalle, te cambia el día.

         Nunca te dejes abatir por las dificultades, más bien úsalas a tu favor para poder aprovechar intensamente tus cualidades. Pero sobre todo, no dejes de VIVIR INTENSAMENTE, porque será viviendo intensamente donde encuentres los regalos más preciados de la vida. 

¿Cambios?

Pensando en todo lo que pasa sin que nos demos cuenta, en que el tiempo vuela puedo decir que la vida nos prepara sin darnos cuenta. Hoy pod...