miércoles, 10 de mayo de 2017

Hola mundo

Hola ¿Cómo estás? Te escribo porque tengo muchas ganas de contarte una historia muy interesante que me contaron el otro día. La historia empieza así: se trata de un niño más o menos de clase media que tiene unos padres que trabajan y viven juntos los tres en una casa con un perro como mascota. El niño va al colegio y tiene muchos amigos, además de eso el niño tiene muchos juguetes, tiene muchas cosas. Al ser el hijo único sus padres se pueden permitir darle todo lo que el niño quiere. Pero hace poco más de 3 semanas han tenido que salir de su casa, dicen que los han desalojado unas personas uniformadas que no conocen de nada y además y por desgracia los hombres uniformados delante de su familia mataron de un disparo al padre, simplemente porque se negaba a abandonar la casa. A la mujer y al niño se los llevaron a una especie de campamento en el que les dan muy poca comida y además vive un montón de gente como sardinas en lata.

El niño está muy preocupado por su madre, no quiere que le pase lo mismo que le ha pasado a su padre y quedarse solo. Un día el niño se había quedado dormido y se despertó al escuchar un disparo. Cuando se levantó vio a su madre muerta a pocos metros de él. El niño lloraba desolado, ahora sí que estaba solo ante el peligro sabía que cualquier cosa le podía pasar. No olvidará las palabras que le repetía su madre todos los días en aquel campamento “si algún día llego a no estar, cuídate mucho tienes que ser fuerte, esto acabará pronto”. El niño se cuidó todo lo que pudo, de hecho se escondía cada vez que veía que uno de esos hombres uniformados se acercaba, siempre se las ingeniaba para buscarse algo que llevarse  la boca. Todos los días escuchaba disparos por todos sitios y en seguida se tapaba los oídos. Veía gente morir todos los días, estaba acostumbrado a pasear por aquel campamento viendo a personas muertas allí por donde pasara. Un día estaba jugando con otro niño que también se había quedado solo en el campamento y de repente escucharon un gran estruendo. Los dos niños murieron y todas las personas que vivían en el campamento también.

El niño que vivía tan felizmente con sus padres y de un día otro cambio su vida por completo vivía en Siria. Con esta historia quiero decirte que las personas que viven atemorizadas todos los días con el miedo a morir por si les disparan o por si una bomba cae en el sitio donde ellos viven son personas como tú y como yo. Tenían una vida hecha, tenían una casa, una familia, iban a la escuela. Por el simple hecho de vivir en otro sitio no quiere decir que no puedan tener el mismo nivel de vida que nosotros.     
      
            Piensa que pasaría si en vez de ser ellos a los que les está pasando eso, fuéramos nosotros. ¿No te gustaría que las personas de otros países se interesaran por intentar ayudarte a salir de esa situación tan crítica? La respuesta seguramente sea que sí. Pues a ellos les pasa lo mismo, muchos se preguntan qué está pasando con el mundo. Muchos se sienten frustrados porque ven que las personas se han acostumbrado a escuchar en las noticias “Ha sido destruido un pueblo por la caída de una bomba, dejando con ello 200 personas muertas”. Escuchamos esto en las noticias todos los días y nos hemos acostumbrado tanto a escuchar que las personas mueren que pasamos directamente de empatizar con ellos, tratar de ayudarlos. ¿Qué más dará lo que está pasando en el mundo si yo estoy bien? ¿No? Total ellos se lo han buscado. ¿De qué sirve saber cuántas personas han muerto si tampoco puedo hacer nada por ellos? ¿Por qué no salen de ahí de una vez? Son muchas las veces que he escuchado estas preguntas y han sido también muchas las veces que me he tenido que callar.

            Ellos no se lo han buscado, las personas que están muriendo todos los días son personas inocentes que nada tienen que ver con el conflicto que se está llevando a cabo en Siria. Aunque no puedas ir hasta allí para ayudarlos podrías al menos comprenderlos y saber por lo que están pasando, están fácil decir “si bueno, ya terminara”, claro lógicamente como no te está pasando a ti es tan fácil hacer oídos sordos. ¿Sabes porque no salen del sitio en el que están? Porque según los grandes diligentes de la Unión Europea no hay sitio para más refugiados... qué fácil es lavarse las manos.

            Deberíamos aprender más a entender y a empatizar con los demás, ya sea que viva al lado tuya o en la otra punta. Cuando es a nosotros a los que nos pasa algo queremos que todo el mundo nos ayude, pero ¿Cuántas veces has ayudado de verdad a los que más te necesitaban? Dedicamos la gran mayoría de nuestro tiempo a cosas tan insignificantes, quejándonos de muchas cosas que no tienen importancia que olvidamos apreciar las cosas realmente valiosas que tenemos y sin fijarnos en las personas que realmente lo están pasando mal y que tal vez realmente necesiten nuestra ayuda.

            Porque como dice el refrán “HOY POR TI, MAÑANA POR MI”

ABRE LOS OJOS y aprende a preocuparte de aquello que es realmente importante, no malgastes tu tiempo, porque el tiempo vale oro. 

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