sábado, 25 de noviembre de 2017

Una decepcionante realidad

Hace ya mucho tiempo que no escribo nada este apartado y la verdad que no ha sido porque no haya querido, pero la verdad me está resultando todo muy complicado.

         Tras esta breve introducción os diré porque he decidido volver a escribir en el apartado de “buscando igualdad”. Todos estos meses he estado luchando mucho con muchas cosas relacionadas con este tema, es difícil tratar de buscar igualdad en el mundo cuando en tu entorno no lo hay. Es complicado ser una persona que defiende a más no poder la igualdad, cuando en tu propia casa no existe eso. La verdad que me frustra mucho el hecho de ver que por más que hables, que empieces a actuar, las cosas sigan igual. La desigualdad es algo que a día de hoy no sé muy bien si se está viendo un avance o un retroceso.

Es asombroso ver la cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas o la cantidad de jóvenes violadas, maltratadas y asesinadas. Las personas se asombran cuando ven semejantes atrocidades, pero ¿de qué nos asombramos? Sí, lo digo totalmente en serio. No debería asombrarnos cuando somos nosotros mismos los que dejamos que estas cosas pasen, cuando dejamos nosotros mismos que esta situación se siga dando. “La historia no se cambia” ¿Cómo qué no? Yo como una chica que soy me siento realmente intimidada por la mirada morbosa y repulsiva de algunos hombres cuando pasas por la calle, parece que solo con caminar ya les estas provocando. Lo peor de todo es que no voy vestida ni con un escote, ni con una minifalda. Eso de “seguramente iría provocando tal y como iba vestida” es una excusa barata que muchos ponen, solo para no pensar en que es momento de actuar y frenar esas acciones ¿es que acaso no te influye? ¿Y si mañana le pasa a tu madre a tu hermana a tu mejor amiga? Dime ¿Cuál es el momento para empezar a actuar? La respuesta a esta pregunta es AHORA.

Si tú, el que está leyendo ahora esto eres hombre y fomentas la desigualdad en tu casa sin darte cuenta, empieza a fijarte en las cosas que haces para que nada cambie. Las pequeñas acciones cambian una realidad, un hombre tiene manos para planchar, cocinar, limpiar y arreglar su propio cuarto no hace falta que esté esperando que la mujer de la casa lo haga.
Escucho a muchos hombres como se les llena la boca diciendo “no, es que los tiempos han cambiado” y luego les ves en su casa y no saben ni doblar un pantalón. Sí, sé que no soy nadie para juzgar a nadie, pero no sabéis la indignación tan grande que me da ver como un hombre puede llegar a ser tan servido. Ya no solo porque todo te lo haga una mujer, si no por el hecho de que hay que aprender a ser independientes.

Mujeres que estáis leyendo esto, por favor. Si ya es indignante que a algunos hombres no les importe nada la desigualdad que hay entre un hombre una mujer, es más indignante todavía que tu como mujer seas machista. Tu misma te sometes, tu misma piensas que por ser mujer eres la que tiene que hacer las cosas en casa, cuando no es así. Para eso están todos, para ayudar, colaborar y trabajar juntos como familia que son. Una frase que he escuchado últimamente demasiado y que no me cabe en la cabeza es “como puede estar la casa tan sucia habiendo mujeres en casa” ¿en serio? No me puedo creer que a estas alturas con “tanto avance” como dicen, se sigan oyendo tonterías como estas.

A veces, me parece que me repito mucho en mis relatos sobre este tema en concreto. Pero ¿es que acaso a alguien le llega al corazón estas cosas? Espero que sí, porque cada día me decepciono más de la sociedad en la que vivimos. Me decepciono no solo de que cada vez hay más machismo, si no de que parece que la humanidad está en un continuo retroceso y parece que nadie se da cuenta o muchos hacen como que no se dan cuenta. Me parece increíble que nos dejemos llevar tanto por lo que toda la sociedad hace y en eso me incluyo, es triste ver que todos nos estamos volviéndonos como robots idiotizados.

No quiero seguir repitiéndome continuamente en mis relatos sobre la igualdad, pero es que muchas veces me siento ignorada. Sé que no todo el mundo puede leer mis relatos, pero aquellas personas que los leen me parece que simplemente hacen eso, leerlos. Creo que mi intención es clara, no intento hacerte perder cinco minutos de tu tiempo para que veas lo bien que escribo o lo bonito que me pueda quedar un relato. Escribo realmente con el fin de que lo que lees lo reflexiones y si puedes y ya sería lo idílico, lo pongas un poco en práctica en tu día a día.

Yo por mi parte seguiré incesantemente BUSCANDO IGUALDAD y espero que tú que estás leyendo ahora mismo esto me ayudes a hacerlo, me ayudes a ABRIR LOS OJOS a muchas personas que tal vez necesiten que les digamos en verdad como son las cosas, ponerles un poco “los pies sobre la tierra”.
 

PD: No lo digo muy a menudo, pero gracias infinitas por leerme, por seguirme y por apoyarme. Un saludo muy grande desde mi pequeña realidad. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Lo que no necesitamos

Muchas veces a lo largo de nuestra vida vamos viviendo muchas cosas que nos hacen ser de una manera determinada. Todas las personas que vamos conociendo influyen de una manera u otra en nuestra manera de ser, somos como plastilina que vamos pasando por muchas manos, y todas nos van moldeando.  

         En este relato quiero hablar de esas personas que no nos dejan avanzar, por suerte o por desgracia a lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con muchísimas personas que no vamos a necesitar en nuestra vida, es decir, hay muchas personas que están o que estaban que posiblemente lo único que hacían era estancarnos en el lugar en el que estábamos. Bien es verdad que muchas veces esas personas al principio, cuando empezaste a entablar relación con esa persona te parecía que te aportaría grandes cosas, va pasando el tiempo y les vas cogiendo un cariño especial, pero luego es cuando te das contra la pared ¿Por qué? Porque no todas las personas son lo que aparentan ser. Siempre esperamos recibir lo quedamos, es lógico. Pero no todo el mundo sigue nuestra lógica, hay personas que simplemente se aprovechan de que eres una persona que siempre estás pendiente, de que puedes ayudar en cualquier problema o conflicto que le pueda surgir. Otras tantas simplemente se aprovechan de tu compañía, sí has leído bien. Hay personas que muchas veces se sienten solos, aburridos o no saben qué hacer y son solo en esos momentos en los que te buscan para poder estar contigo, te piden ayuda. Mientras tanto… eres insignificante.

    Dime, cuantas veces has deseado que realmente esa persona te prestara la atención que tú le prestas, cuantas veces has deseado recibir una llamada para simplemente escuchar ¿Cómo estás?, cuantas veces has deseado que te dieran lo mismo que tu das e incluso un poquito más. Son tantas las cosas que de seguro has deseado con personas que no te daban el valor que realmente te correspondía. Es verdad que muchas veces aunque no recibamos lo que damos, seguimos ahí teniendo la esperanza de que posiblemente un día esa persona, se de cuenta de todo lo que has hecho por ella sin esperar nada a cambio. Es verdad que hay personas que no deberíamos tener en nuestras vidas, hay personas de las que simplemente acordándonos, se nos sigue haciendo un nudo en la garganta y deseamos que todo eso no vuelva suceder.

     Es verdad que suena todo como muy negativo, pero en verdad no lo es. Es cierto que si tenemos personas tóxicas en nuestra vida tenemos que dejarlas ir, aunque no queramos porque muchas veces a pesar del daño hay un cariño. Pero lo que tenemos que hacer es seguir, las personas así solamente logran estancar nuestro progreso y debemos seguir adelante con nuestras metas y sobre todo con NUESTRA VIDA.  Es difícil, pero no imposible.

     Rodéate de personas que te ayuden a progresar a ver la vida de una forma más positiva y con una sonrisa siempre en tu rostro. No dejes que los demás no te dejen VIVIR INTENSAMENTE, más bien enséñales tú el gran valor de este gran regalo que es LA VIDA. 
Modelo: Yuly Chica
Fotografía: Dayanna Chica 
Lugar: Embalse de Leurtza (Navarra) 

¿Cambios?

Pensando en todo lo que pasa sin que nos demos cuenta, en que el tiempo vuela puedo decir que la vida nos prepara sin darnos cuenta. Hoy pod...