¿Te ha
pasado alguna vez que tienes grandes momentos de tu vida guardados en
fotografías? Pero no te hablo de cualquier tipo de fotografías, te hablo de
esas fotografías mentales que se quedan en tu mente de por vida, guardando
aquellos momentos realmente importantes en tu vida. Esas fotografías que aunque
no las tengas de una manera física, las tienes en tu mente y cada vez que
quieres recordar ese momento te viene a la mente esa fotografía, ese detalle,
esa sonrisa, esa felicidad. Muchas veces son tan reales que parece que
estuvieras nuevamente viviendo ese momento, ese momento donde fuiste feliz,
donde te sentiste único y especial, donde aunque estuvieras rodeado de personas
era como si solo estuvieras tu y esa o esas personas con las que estabas
compartiendo esos momentos.
Esas fotografías son las mejores, no solo porque las tienes para siempre, sino
porque son solo tuyas, nadie sabe exactamente como es, nadie tiene la suerte de
tener ese momento único de tu vida, nadie es capaz de sentir lo que tu
sentiste, es la sensación de tener pequeñas joyas de tu vida que son solo para
ti. Aun habiendo compartido ese momento con más personas, cada uno lo recuerda
de una manera diferente y a cada uno le hizo sentir una cosa completamente diferente,
por eso ese momento es solo tuyo, porque solo tu te sentiste así, solo tu
alcanzaste ese momento de felicidad que nadie pudo arrebatarte y en el que
sentías poder tocar la felicidad a manos llenas. Eso es vivir, eso es aprender,
eso es experimentar, eso es conocer, eso es anhelar, eso es valorar, eso es
extrañar, eso es querer. La felicidad no es permanente, eso lo puedes tener por
seguro. Es más no es la primera vez que te lo dirán, pero yo solo quiero
recordarte que no olvides aprovechar al máximo esos pequeños momentos que solo
son tuyos y de nadie más, esos pequeños momentos donde no se puede ser más
feliz, no pierdas tus pequeños intentos de ser feliz con el más mínimo detalle,
porque ahí es donde se encuentra la verdadera felicidad, a lo largo de tu vida
tendrás trocitos de felicidad, igual que momentos de tristeza, pero te
darás cuenta que solo tu eres el responsable de esa felicidad, de esos
pequeñitos momentos de felicidad que te llenan de vida como si fuera eterna.
Recuerda hay que VIVIR INTENSAMENTE.

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