Últimamente me ha costado
mucho escribir relatos, me he atascado, he escrito la mitad de uno y después lo
he borrado porque no me gustaba. Cuando te pasan muchas cosas por la cabeza y
quieres plasmarlo en un relato o quieres desahogarte es complicado, porque
quieres decir tantas cosas a la vez que al final no terminas diciendo nada. Por
eso he intentado dejar pasar un tiempo para despejar las ideas y poder poner en
un relato algo que realmente se entienda.
Este año está pasando muy rápido, no sé si es solo sensación
mía, pero ya estamos en abril ¡No sé en qué momento han pasado tres meses ya!
Al ver pasar el tiempo tan rápido decidí pararme a pensar en todo lo que ha
pasado hasta ahora y he sacado muchas conclusiones.
Es difícil dejar ir a las personas que más quieres, es más difícil
todavía ver que aunque a ti te duela alejarte de ellas, a esas personas no les
importa o parece no importarles que te vayas alejando poco a poco, pero como bien dice
el título de este relato hay que seguir caminando. Muchas veces en esta vida,
nos sentiremos solos, incomprendidos, perdidos y desubicados. Algo que he
aprendido en estos momentos en los que me he sentido así es que siempre,
siempre volvemos a encontrar el rumbo. Pero lo mejor de esto es que nadie nos
ayuda, y no, no lo digo en tono sarcástico. Aunque no lo parezca estos momentos
en lo que nos encontramos perdidos son los mejores porque nos ayudan a
encontrarnos con nosotros mismos, nos ayudan a ver cuál es nuestra meta, hacia donde
vamos y que queremos ser, también nos ayuda a ver las cosas desde otro punto de
vista y además podemos ver cambios en nosotros mismos.
Estamos aquí para pasar una serie de pruebas, la vida podría
ser muy bonita y ser perfecta siempre, todo color de rosa. ¿Pero qué te llevas?
Las pruebas por las que pasamos son difíciles, claro que sí. Pero si no
pasáramos por esas pruebas no estaríamos donde estamos, ni fuéramos lo que
somos.
Lo único que nos queda es seguir caminando, seguir
avanzando, seguir aprendiendo. No sabemos lo que pasará mañana, pero eso es lo
emocionante de VIVIR, si tuviéramos un “guión” escrito con todo lo que nos va a
pasar cada día de nuestra vida perdería ese toque de magia que tiene la vida.
Puede que haya días muy muy aburridos, monótonos, rutinarios, pero si te paras
a pensar al final del día, siempre hay algo que lo hace diferente de todos los
demás. Una sonrisa desconocida, un mensaje cariñoso, un encuentro inesperado,
una sorpresa. En lo más simple, en lo más pequeño está lo esencial. Ese pequeño
detalle, te cambia el día.
Nunca te dejes abatir por las dificultades, más bien úsalas
a tu favor para poder aprovechar intensamente tus cualidades. Pero sobre todo,
no dejes de VIVIR INTENSAMENTE, porque será viviendo intensamente donde
encuentres los regalos más preciados de la vida.

Muy profundos k te llegan al ❤️
ResponderEliminarMuchas gracias Deli! Vienen bien este tipo de comentarios, ya puedes leer los nuevos relatos! 😘
Eliminar