martes, 25 de julio de 2017

El lugar en el que vivimos

Quiero empezar este relato con una pregunta ¿eres feliz con la sociedad en la que vives?

         Es una pregunta que pocos hacen, pero que realmente deberíamos hacer más a menudo. A día de hoy y siendo sinceros totalmente ¿Cuántos piensan que la humanidad está retrocediendo? Tal y como se ven las cosas parece todo muy negativo, pero en verdad creo que deberíamos mirar las cosas con un poco más de positividad, es verdad que todo cada vez está un poco peor. Pero hay una cosa que yo nunca pierdo y es la esperanza. Esos pequeños gestos que día a día veo y que me sacan una sonrisa porque no doy todo por perdido. Por esas personas que ceden su asiento en el autobús a las personas que realmente lo necesitan, esas personas que cuando te faltan unas pocas monedas para poder pagar y no tienes te ayudan en vez de mirarte mal para que te des prisa, esas personas que sin conocerlas de nada te sonríen por la calle. Esos pequeños detalles me hacen no perder la esperanza en las personas, todos somos buenos, claro que unos más que otros pero lo somos.

         Lo que está pasando es que está sociedad en la que vivimos nos está convirtiendo en personas egoístas, rencorosas, egocéntricas. Si entras en el ciclo que todos entran, entonces no te darás cuenta en lo que te estas convirtiendo. Cuando paras un poco el ritmo de esta vida loca que nos trae de aquí para allá, te das cuenta que la vida es mucho más fácil de lo que parece, te das cuenta que hay personas realmente amables y que poco o nada te cuesta regalar una sonrisa.

         Las altas esferas y los que intentan controlarnos han diseñado miles de cosas para volvernos un poco menos humanos, han intentado cambiar nuestra verdadera esencia, han intentado que no seamos lo que no podemos evitar ser, seres emocionales. Nos movemos y actuamos por emociones, vivimos a base de lo que sentimos. Las grandes empresas y las nuevas modernidades nos han hecho creer que nuestra felicidad se encuentra en tener ese nuevo móvil que tiene la mejor cámara del mundo y que tiene mil aplicaciones que te harán la “vida más fácil”. Nos han hecho creer que gastando una infinidad de dinero alcanzaremos esa felicidad que tanto buscamos y que por mucho que busquemos no encontramos nunca. Déjame decirte una cosa, la felicidad nunca la vas a encontrar teniendo ese móvil tan caro o esa televisión tan grande, ni mucho menos teniendo esa ropa tan a la “última”. La felicidad la vas a encontrar estando con tu familia viendo una película, la vas a encontrar en esos momentos de locura con tus amigos, la vas a encontrar en esos pequeños detalles, en esa sonrisa desconocida que se queda grabada en tu memoria, en esa canción que tantos buenos recuerdos te traen, en esas personas que aparecen en nuestra vida de un día para otro y se convierten en lo mejor de nuestra vida, en esas charlas que nunca acaban y que terminas contando la mitad de tu vida, en esa carta que tienes guardada desde hace años, en esa pulsera que te dio alguien especial. La felicidad que ahora nos venden es otra completamente diferente.

         Antes cuando iba por la calle veía a las personas mirando a su alrededor, miraba a las personas en el autobús y te sonreían. Ahora cuando voy por la calle veo a muchas personas concentradas en sus móviles, lo mismo pasa en el autobús, hay personas que se suben y en cuanto se sientan sacan su móvil y hasta que se bajan no han levantado para nada la mirada. Es muy triste ver como las personas ya no se miran a los ojos, es triste ver como las personas te hacen más caso por Whatsapp que en persona. La felicidad ahora se trata de que no te dejen en visto y que te contesten lo más pronto posible, que te escriban un mensaje cuando te despiertes y otro cuando te vayas a dormir y a poder ser otro a mitad del día para saber cómo te está yendo ¿Dónde quedaron esas llamadas telefónicas que nunca acababan?

         Las altas esferas están poco a poco apoderándose de lo más valioso que tenemos, que es nuestra humanidad, nuestras ganas de vivir. Las personas se están volviendo egoístas, piensan solo en ellos mismos y en lo que les queda por conseguir sin importarles tan siquiera si la persona que está al lado suya necesita de su ayuda. El ritmo tan acelerado que llevamos de vida nos chupan las energías y muchas veces perdemos más tiempo intentando ganar todo el dinero del mundo, que pasando cinco minutos auténticos con las personas que más queremos.

         Los recuerdos más bonitos que tenemos son con las personas que más queremos, no creo que tus recuerdos más significativos sean esos días agotadores de trabajo.

         Pensamos que si nuestra felicidad no la ven los demás, no somos completamente felices. Pensamos que sí no subimos a las redes sociales lo bien que te lo pasaste en ese viaje que hiciste con tus amigos, y que lo vea todo el mundo no somos totalmente felices, pensamos que demostrar lo felices que somos a los demás, nos hará más felices. Pero en verdad ¿te hace feliz? No digo que las redes sociales sean un gran instrumento, es asombroso pensar que hace unos años apenas te podías comunicar con personas que vivían a kilómetros de ti y ahora con solo dar un clic ya puedes saber todo de alguien que vive en la otra punta del mundo. Creo que todo está en saber utilizar bien las herramientas de las que disponemos.

         Todas estas cosas de las que estoy hablando, las digo por propia experiencia. El otro día, mientras estaba con mi hermana me di cuenta que las dos estábamos en el mismo lugar, pero ninguna decía nada porque cada una estábamos en nuestro móviles y me dio mucha pena pensar que pudiendo estar hablando y riéndonos de mil cosas lo único que hacíamos era mirar nuestros móviles y responder nuestros mensajes. Poco a poco vamos perdiendo esos pequeños momentos que podemos vivir con nuestros seres más queridos.

         La felicidad la vas a encontrar viviendo sin tener que demostrar a los demás lo feliz que eres, no la vas a encontrar llenándote de “me gusta” en tu foto, para saber qué tan “guapo/a” eres para los demás. La felicidad la vas a encontrar primero en tu amor propio, siendo feliz contigo mismo, queriéndote tal y como eres y no teniendo que recibir la aprobación de los demás para saber si eres de una o de otra manera.

         Nos dedicamos a mirar lo que no tenemos, en vez de valorar y agradecer lo que tenemos, nos creemos infelices cuando vemos que otra persona tiene tal cosa que nosotros no tenemos, cuando la persona que vive debajo de tu casa se conforma con poder tener 5€ diarios para poder al menos llevarse un trozo de pan a la boca. Cuanto más tenemos, más queremos. Nunca nos terminamos de conformar con lo que tenemos, pensando que eso que nos falta nos hará más felices cuando lo tengamos.

         Estamos dejando de lado lo verdaderamente importante de la vida, estamos dejando de lado la vida. Malgastamos nuestro tiempo en buscar la aprobación de las demás personas, dejamos de hacer cosas por el miedo al qué dirán, perdemos trenes en nuestra vida que nunca volverán pensando más en lo que los demás piensen de nosotros, que en lo que en verdad nosotros queremos ¿Qué sentido tiene? Después cuando seamos mayores nos arrepentiremos. Un consejo que me dio una vez una persona fue que nunca me deje llevar por la opinión de los demás, porque cuando estas empezando a conseguir tus metas a muchas personas no les agradará y empezaran a decirte que te estas arriesgando demasiado o que tal vez es demasiado complicado como para conseguirlo. Todos creían que estaba loca aquella persona que pensó que un aparato podría transportar a personas por el cielo, igual nadie confió en ella, pero si ella misma no hubiera creído en sí misma, ahora mismo igual los aviones no existirían. Nuestro amor propio es el que nos lleva a hacer cosas realmente increíbles y hasta casi “imposibles”.

         Nos pasamos el día fijándonos en los demás, viendo cualquier fallo que cometa para enseguida criticarle, pero cuando nosotros somos los que nos equivocamos no queremos que nadie nos diga nada. En vez de fijarnos en los errores de los demás y criticarles deberíamos ayudarnos entre todos a mejorar y a superarnos día a día, no a intentar estar siempre unos por encima de los otros. La humanidad no está avanzando está retrocediendo, parece que competimos unos con otros por intentar ser los mejores a base de pisotear a los demás. Nos estamos dejando llevar por este sistema que intentar que nos odiemos entre todos, que intenta quitarnos la verdadera esencia de la felicidad, no está arrebatando lo mejor de la vida, VIVIR.

         ABRE LOS OJOS se te está olvidando la esencia de la vida, se te está olvidando lo realmente importante, se te está olvidando VIVIR INTENSAMENTE, no dejes que los demás te digan de que depende tu felicidad, encuéntrala tú y lucha por ella. La felicidad es tuya, no de los demás, no dejes que los demás vivan tu vida, vívela TÚ.

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