sábado, 25 de noviembre de 2017

Una decepcionante realidad

Hace ya mucho tiempo que no escribo nada este apartado y la verdad que no ha sido porque no haya querido, pero la verdad me está resultando todo muy complicado.

         Tras esta breve introducción os diré porque he decidido volver a escribir en el apartado de “buscando igualdad”. Todos estos meses he estado luchando mucho con muchas cosas relacionadas con este tema, es difícil tratar de buscar igualdad en el mundo cuando en tu entorno no lo hay. Es complicado ser una persona que defiende a más no poder la igualdad, cuando en tu propia casa no existe eso. La verdad que me frustra mucho el hecho de ver que por más que hables, que empieces a actuar, las cosas sigan igual. La desigualdad es algo que a día de hoy no sé muy bien si se está viendo un avance o un retroceso.

Es asombroso ver la cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas o la cantidad de jóvenes violadas, maltratadas y asesinadas. Las personas se asombran cuando ven semejantes atrocidades, pero ¿de qué nos asombramos? Sí, lo digo totalmente en serio. No debería asombrarnos cuando somos nosotros mismos los que dejamos que estas cosas pasen, cuando dejamos nosotros mismos que esta situación se siga dando. “La historia no se cambia” ¿Cómo qué no? Yo como una chica que soy me siento realmente intimidada por la mirada morbosa y repulsiva de algunos hombres cuando pasas por la calle, parece que solo con caminar ya les estas provocando. Lo peor de todo es que no voy vestida ni con un escote, ni con una minifalda. Eso de “seguramente iría provocando tal y como iba vestida” es una excusa barata que muchos ponen, solo para no pensar en que es momento de actuar y frenar esas acciones ¿es que acaso no te influye? ¿Y si mañana le pasa a tu madre a tu hermana a tu mejor amiga? Dime ¿Cuál es el momento para empezar a actuar? La respuesta a esta pregunta es AHORA.

Si tú, el que está leyendo ahora esto eres hombre y fomentas la desigualdad en tu casa sin darte cuenta, empieza a fijarte en las cosas que haces para que nada cambie. Las pequeñas acciones cambian una realidad, un hombre tiene manos para planchar, cocinar, limpiar y arreglar su propio cuarto no hace falta que esté esperando que la mujer de la casa lo haga.
Escucho a muchos hombres como se les llena la boca diciendo “no, es que los tiempos han cambiado” y luego les ves en su casa y no saben ni doblar un pantalón. Sí, sé que no soy nadie para juzgar a nadie, pero no sabéis la indignación tan grande que me da ver como un hombre puede llegar a ser tan servido. Ya no solo porque todo te lo haga una mujer, si no por el hecho de que hay que aprender a ser independientes.

Mujeres que estáis leyendo esto, por favor. Si ya es indignante que a algunos hombres no les importe nada la desigualdad que hay entre un hombre una mujer, es más indignante todavía que tu como mujer seas machista. Tu misma te sometes, tu misma piensas que por ser mujer eres la que tiene que hacer las cosas en casa, cuando no es así. Para eso están todos, para ayudar, colaborar y trabajar juntos como familia que son. Una frase que he escuchado últimamente demasiado y que no me cabe en la cabeza es “como puede estar la casa tan sucia habiendo mujeres en casa” ¿en serio? No me puedo creer que a estas alturas con “tanto avance” como dicen, se sigan oyendo tonterías como estas.

A veces, me parece que me repito mucho en mis relatos sobre este tema en concreto. Pero ¿es que acaso a alguien le llega al corazón estas cosas? Espero que sí, porque cada día me decepciono más de la sociedad en la que vivimos. Me decepciono no solo de que cada vez hay más machismo, si no de que parece que la humanidad está en un continuo retroceso y parece que nadie se da cuenta o muchos hacen como que no se dan cuenta. Me parece increíble que nos dejemos llevar tanto por lo que toda la sociedad hace y en eso me incluyo, es triste ver que todos nos estamos volviéndonos como robots idiotizados.

No quiero seguir repitiéndome continuamente en mis relatos sobre la igualdad, pero es que muchas veces me siento ignorada. Sé que no todo el mundo puede leer mis relatos, pero aquellas personas que los leen me parece que simplemente hacen eso, leerlos. Creo que mi intención es clara, no intento hacerte perder cinco minutos de tu tiempo para que veas lo bien que escribo o lo bonito que me pueda quedar un relato. Escribo realmente con el fin de que lo que lees lo reflexiones y si puedes y ya sería lo idílico, lo pongas un poco en práctica en tu día a día.

Yo por mi parte seguiré incesantemente BUSCANDO IGUALDAD y espero que tú que estás leyendo ahora mismo esto me ayudes a hacerlo, me ayudes a ABRIR LOS OJOS a muchas personas que tal vez necesiten que les digamos en verdad como son las cosas, ponerles un poco “los pies sobre la tierra”.
 

PD: No lo digo muy a menudo, pero gracias infinitas por leerme, por seguirme y por apoyarme. Un saludo muy grande desde mi pequeña realidad. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Lo que no necesitamos

Muchas veces a lo largo de nuestra vida vamos viviendo muchas cosas que nos hacen ser de una manera determinada. Todas las personas que vamos conociendo influyen de una manera u otra en nuestra manera de ser, somos como plastilina que vamos pasando por muchas manos, y todas nos van moldeando.  

         En este relato quiero hablar de esas personas que no nos dejan avanzar, por suerte o por desgracia a lo largo de nuestra vida nos vamos a encontrar con muchísimas personas que no vamos a necesitar en nuestra vida, es decir, hay muchas personas que están o que estaban que posiblemente lo único que hacían era estancarnos en el lugar en el que estábamos. Bien es verdad que muchas veces esas personas al principio, cuando empezaste a entablar relación con esa persona te parecía que te aportaría grandes cosas, va pasando el tiempo y les vas cogiendo un cariño especial, pero luego es cuando te das contra la pared ¿Por qué? Porque no todas las personas son lo que aparentan ser. Siempre esperamos recibir lo quedamos, es lógico. Pero no todo el mundo sigue nuestra lógica, hay personas que simplemente se aprovechan de que eres una persona que siempre estás pendiente, de que puedes ayudar en cualquier problema o conflicto que le pueda surgir. Otras tantas simplemente se aprovechan de tu compañía, sí has leído bien. Hay personas que muchas veces se sienten solos, aburridos o no saben qué hacer y son solo en esos momentos en los que te buscan para poder estar contigo, te piden ayuda. Mientras tanto… eres insignificante.

    Dime, cuantas veces has deseado que realmente esa persona te prestara la atención que tú le prestas, cuantas veces has deseado recibir una llamada para simplemente escuchar ¿Cómo estás?, cuantas veces has deseado que te dieran lo mismo que tu das e incluso un poquito más. Son tantas las cosas que de seguro has deseado con personas que no te daban el valor que realmente te correspondía. Es verdad que muchas veces aunque no recibamos lo que damos, seguimos ahí teniendo la esperanza de que posiblemente un día esa persona, se de cuenta de todo lo que has hecho por ella sin esperar nada a cambio. Es verdad que hay personas que no deberíamos tener en nuestras vidas, hay personas de las que simplemente acordándonos, se nos sigue haciendo un nudo en la garganta y deseamos que todo eso no vuelva suceder.

     Es verdad que suena todo como muy negativo, pero en verdad no lo es. Es cierto que si tenemos personas tóxicas en nuestra vida tenemos que dejarlas ir, aunque no queramos porque muchas veces a pesar del daño hay un cariño. Pero lo que tenemos que hacer es seguir, las personas así solamente logran estancar nuestro progreso y debemos seguir adelante con nuestras metas y sobre todo con NUESTRA VIDA.  Es difícil, pero no imposible.

     Rodéate de personas que te ayuden a progresar a ver la vida de una forma más positiva y con una sonrisa siempre en tu rostro. No dejes que los demás no te dejen VIVIR INTENSAMENTE, más bien enséñales tú el gran valor de este gran regalo que es LA VIDA. 
Modelo: Yuly Chica
Fotografía: Dayanna Chica 
Lugar: Embalse de Leurtza (Navarra) 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Da gracias a la vida

Pensando en tantas cosas y muchas cosas que pasan por mi cabeza día a día, me di cuenta que la gran mayoría de mi vida he sido una persona poco agradecida ¿por qué? Porque no me doy cuenta de lo afortunada que soy teniendo lo que tengo. Tengo una familia en la que nací, me críe y además con la que aun felizmente (aunque con nuestros problemas como todas) aun vivimos juntos. Tengo unos amigos que me quieren y que posiblemente a pesar de mis mil y un fallos y defectos me quieren y me aceptan tal y como soy.

         A lo largo de mi vida (que tampoco es mucha) he vivido muchas cosas, he conseguido otras tantas y aun así soy una persona tan poco conformista y tan poco agradecida que no soy capaz de ver todo lo que he conseguido y todo lo que he hecho en mi vida.

         Tengo la suerte de haber podido formarme en otro país mucho más desarrollado en el ámbito de la educación y poder llegar a ser eso que tanto quiero ser. La posibilidad de ser lo que quiero, está más a mi alcance en comparación a otras personas que, literalmente dejan su vida en trabajar y sacar dinero hasta debajo de las piedras para poder conseguir lo que se proponen.

         Nos pasamos días, semanas, meses quejándonos de lo poco que tenemos, de lo mucho que nos falta, de todo lo que el otro tiene que a nosotros nos falta, pero no nos damos cuenta de lo mucho que tenemos y de lo poco que nos hace falta para ser felices, que lo importante no es ser la persona más popular de mundo con el mejor móvil del mundo, ni tampoco tener una familia de revista. Lo importante aquí es ¿eres feliz con lo que tienes? Y no me refiero a las cosas materiales que tienes en tu vida, las cosas que quieres tener en tu vida, me refiero a si las personas que tienes en tu vida te hacen feliz, si te hacen crecer como persona, te hacen SER MEJOR PERSONA, me refiero a si tienes metas personales, conseguir ser lo que tanto quieres, si sueñas en grande y no te quedas en la típica frase de “es oes imposible de conseguir”. Si echas la vista atrás todos los recuerdos importantes o a los que más cariño les tienes son aquellos con las personas que más quieres o que más has querido en tu vida, si te das cuenta esos recuerdos están construidos con esos momentos, puede que recuerdes el día en que te dieron el mejor regalo de cumpleaños de tu vida, pero en verdad recuerdas más a la persona que te lo dio por el gran cariño que sientes por ella, que por el objeto material que te regalo. Los mejores recuerdos de tu vida también son esos en lo que te acuerdas de lo lejos que has podido llegar cuando te lo has propuesto, de ese 10 que sacaste en aquel examen que tan difícil te parecía, de ese título que conseguiste después de tanto esfuerzo.

         No vivimos de los móviles (aunque últimamente parezca que sí), no vivimos de las redes sociales y de los muchos likes que tenga la última foto que subiste. Todas estas cosas son pasajeras porque lo que realmente importa en la vida es rodearte de personas que además de ser buenas para ti, te ayuden a edificarte cada día más.

        Ser más agradecidos y menos quejones es lo que nos falta, porque agradeciendo más a la vida a Dios o a aquello a lo que tú quieras agradecer por lo que tienes podrás encontrar realmente la felicidad y la esencia de la vida y la razón de porque estamos aquí.
Modelo: Yuly Chica
Lugar: Benidorm, España
Fotografía: Dayanna Chica.

Estrenando sección

Como se habrán dado cuenta ¡tenemos nueva sección en el Blog! Estamos de estreno si señor :)
Esta sección como bien lo dice el título es un poco más personal, además de exponer mis pensamientos más internos, también las fotografías que coloque serán echas únicamente por mí. Ya que es otra de mis aficiones, me encanta la fotografía y me gustaría además que me conocieran un poco más y no solo como la chica  que escribe Pequeñas Realidades, tampoco me voy a poner a contar mi vida (que tampoco es nada del otro mundo jaja), pero quiero que además de que me lean, deseo que vean mis fotografías y otra de las cosas que me gustan hacer.

     Espero que esta sección también les ayuden a conocerme un poco más y a saber un poco más de mi vida y de como soy. Espero que les guste mucho y que me dejen sus comentarios para seguir mejorando poco a poco.

    De ante mano, mil y un gracias a todos los que me leen por primera vez y muchísimas gracias a los que me leen desde mis inicios :)

   Un saludo muy grande a todos.

                          Dayanna 

PD: Bienvenidos a mi Pequeña Realidad.
Fotografía: Dayanna Chica
Lugar: Villajoyosa, España.

martes, 25 de julio de 2017

El lugar en el que vivimos

Quiero empezar este relato con una pregunta ¿eres feliz con la sociedad en la que vives?

         Es una pregunta que pocos hacen, pero que realmente deberíamos hacer más a menudo. A día de hoy y siendo sinceros totalmente ¿Cuántos piensan que la humanidad está retrocediendo? Tal y como se ven las cosas parece todo muy negativo, pero en verdad creo que deberíamos mirar las cosas con un poco más de positividad, es verdad que todo cada vez está un poco peor. Pero hay una cosa que yo nunca pierdo y es la esperanza. Esos pequeños gestos que día a día veo y que me sacan una sonrisa porque no doy todo por perdido. Por esas personas que ceden su asiento en el autobús a las personas que realmente lo necesitan, esas personas que cuando te faltan unas pocas monedas para poder pagar y no tienes te ayudan en vez de mirarte mal para que te des prisa, esas personas que sin conocerlas de nada te sonríen por la calle. Esos pequeños detalles me hacen no perder la esperanza en las personas, todos somos buenos, claro que unos más que otros pero lo somos.

         Lo que está pasando es que está sociedad en la que vivimos nos está convirtiendo en personas egoístas, rencorosas, egocéntricas. Si entras en el ciclo que todos entran, entonces no te darás cuenta en lo que te estas convirtiendo. Cuando paras un poco el ritmo de esta vida loca que nos trae de aquí para allá, te das cuenta que la vida es mucho más fácil de lo que parece, te das cuenta que hay personas realmente amables y que poco o nada te cuesta regalar una sonrisa.

         Las altas esferas y los que intentan controlarnos han diseñado miles de cosas para volvernos un poco menos humanos, han intentado cambiar nuestra verdadera esencia, han intentado que no seamos lo que no podemos evitar ser, seres emocionales. Nos movemos y actuamos por emociones, vivimos a base de lo que sentimos. Las grandes empresas y las nuevas modernidades nos han hecho creer que nuestra felicidad se encuentra en tener ese nuevo móvil que tiene la mejor cámara del mundo y que tiene mil aplicaciones que te harán la “vida más fácil”. Nos han hecho creer que gastando una infinidad de dinero alcanzaremos esa felicidad que tanto buscamos y que por mucho que busquemos no encontramos nunca. Déjame decirte una cosa, la felicidad nunca la vas a encontrar teniendo ese móvil tan caro o esa televisión tan grande, ni mucho menos teniendo esa ropa tan a la “última”. La felicidad la vas a encontrar estando con tu familia viendo una película, la vas a encontrar en esos momentos de locura con tus amigos, la vas a encontrar en esos pequeños detalles, en esa sonrisa desconocida que se queda grabada en tu memoria, en esa canción que tantos buenos recuerdos te traen, en esas personas que aparecen en nuestra vida de un día para otro y se convierten en lo mejor de nuestra vida, en esas charlas que nunca acaban y que terminas contando la mitad de tu vida, en esa carta que tienes guardada desde hace años, en esa pulsera que te dio alguien especial. La felicidad que ahora nos venden es otra completamente diferente.

         Antes cuando iba por la calle veía a las personas mirando a su alrededor, miraba a las personas en el autobús y te sonreían. Ahora cuando voy por la calle veo a muchas personas concentradas en sus móviles, lo mismo pasa en el autobús, hay personas que se suben y en cuanto se sientan sacan su móvil y hasta que se bajan no han levantado para nada la mirada. Es muy triste ver como las personas ya no se miran a los ojos, es triste ver como las personas te hacen más caso por Whatsapp que en persona. La felicidad ahora se trata de que no te dejen en visto y que te contesten lo más pronto posible, que te escriban un mensaje cuando te despiertes y otro cuando te vayas a dormir y a poder ser otro a mitad del día para saber cómo te está yendo ¿Dónde quedaron esas llamadas telefónicas que nunca acababan?

         Las altas esferas están poco a poco apoderándose de lo más valioso que tenemos, que es nuestra humanidad, nuestras ganas de vivir. Las personas se están volviendo egoístas, piensan solo en ellos mismos y en lo que les queda por conseguir sin importarles tan siquiera si la persona que está al lado suya necesita de su ayuda. El ritmo tan acelerado que llevamos de vida nos chupan las energías y muchas veces perdemos más tiempo intentando ganar todo el dinero del mundo, que pasando cinco minutos auténticos con las personas que más queremos.

         Los recuerdos más bonitos que tenemos son con las personas que más queremos, no creo que tus recuerdos más significativos sean esos días agotadores de trabajo.

         Pensamos que si nuestra felicidad no la ven los demás, no somos completamente felices. Pensamos que sí no subimos a las redes sociales lo bien que te lo pasaste en ese viaje que hiciste con tus amigos, y que lo vea todo el mundo no somos totalmente felices, pensamos que demostrar lo felices que somos a los demás, nos hará más felices. Pero en verdad ¿te hace feliz? No digo que las redes sociales sean un gran instrumento, es asombroso pensar que hace unos años apenas te podías comunicar con personas que vivían a kilómetros de ti y ahora con solo dar un clic ya puedes saber todo de alguien que vive en la otra punta del mundo. Creo que todo está en saber utilizar bien las herramientas de las que disponemos.

         Todas estas cosas de las que estoy hablando, las digo por propia experiencia. El otro día, mientras estaba con mi hermana me di cuenta que las dos estábamos en el mismo lugar, pero ninguna decía nada porque cada una estábamos en nuestro móviles y me dio mucha pena pensar que pudiendo estar hablando y riéndonos de mil cosas lo único que hacíamos era mirar nuestros móviles y responder nuestros mensajes. Poco a poco vamos perdiendo esos pequeños momentos que podemos vivir con nuestros seres más queridos.

         La felicidad la vas a encontrar viviendo sin tener que demostrar a los demás lo feliz que eres, no la vas a encontrar llenándote de “me gusta” en tu foto, para saber qué tan “guapo/a” eres para los demás. La felicidad la vas a encontrar primero en tu amor propio, siendo feliz contigo mismo, queriéndote tal y como eres y no teniendo que recibir la aprobación de los demás para saber si eres de una o de otra manera.

         Nos dedicamos a mirar lo que no tenemos, en vez de valorar y agradecer lo que tenemos, nos creemos infelices cuando vemos que otra persona tiene tal cosa que nosotros no tenemos, cuando la persona que vive debajo de tu casa se conforma con poder tener 5€ diarios para poder al menos llevarse un trozo de pan a la boca. Cuanto más tenemos, más queremos. Nunca nos terminamos de conformar con lo que tenemos, pensando que eso que nos falta nos hará más felices cuando lo tengamos.

         Estamos dejando de lado lo verdaderamente importante de la vida, estamos dejando de lado la vida. Malgastamos nuestro tiempo en buscar la aprobación de las demás personas, dejamos de hacer cosas por el miedo al qué dirán, perdemos trenes en nuestra vida que nunca volverán pensando más en lo que los demás piensen de nosotros, que en lo que en verdad nosotros queremos ¿Qué sentido tiene? Después cuando seamos mayores nos arrepentiremos. Un consejo que me dio una vez una persona fue que nunca me deje llevar por la opinión de los demás, porque cuando estas empezando a conseguir tus metas a muchas personas no les agradará y empezaran a decirte que te estas arriesgando demasiado o que tal vez es demasiado complicado como para conseguirlo. Todos creían que estaba loca aquella persona que pensó que un aparato podría transportar a personas por el cielo, igual nadie confió en ella, pero si ella misma no hubiera creído en sí misma, ahora mismo igual los aviones no existirían. Nuestro amor propio es el que nos lleva a hacer cosas realmente increíbles y hasta casi “imposibles”.

         Nos pasamos el día fijándonos en los demás, viendo cualquier fallo que cometa para enseguida criticarle, pero cuando nosotros somos los que nos equivocamos no queremos que nadie nos diga nada. En vez de fijarnos en los errores de los demás y criticarles deberíamos ayudarnos entre todos a mejorar y a superarnos día a día, no a intentar estar siempre unos por encima de los otros. La humanidad no está avanzando está retrocediendo, parece que competimos unos con otros por intentar ser los mejores a base de pisotear a los demás. Nos estamos dejando llevar por este sistema que intentar que nos odiemos entre todos, que intenta quitarnos la verdadera esencia de la felicidad, no está arrebatando lo mejor de la vida, VIVIR.

         ABRE LOS OJOS se te está olvidando la esencia de la vida, se te está olvidando lo realmente importante, se te está olvidando VIVIR INTENSAMENTE, no dejes que los demás te digan de que depende tu felicidad, encuéntrala tú y lucha por ella. La felicidad es tuya, no de los demás, no dejes que los demás vivan tu vida, vívela TÚ.

¡Volvemos más y mejor!

¡Hola a todos!

¡Cuánto tiempo ha pasado desde mi última entrada! Demasiado por desgracia. He dejado de escribir durante mucho tiempo y en verdad lo siento. No penséis que me he olvidado de "Pequeñas Realidades". ¡Claro que no! ni mucho menos, este blog me ayuda mucho, pero (y aunque no sirva como excusa) he tenido muchísimas cosas por hacer, también he tenido muchas ideas para los relatos, he cambiado el estilo nuevamente como lo habréis notado, pero ¡NO! no me he retirado. Aun me queda mucha guerra por daros con mi blog y ahora vuelvo ya para quedarme, mucho más fuerte y con muchas más ganas de publicar relatos más seguido.

Quiero escribir tantas cosas que al final no sé por donde empezar, pero mi primer relato de vuelta espero que recompense todos estos meses sin escribir. Gracias a todos por entenderme y también por animarme a seguir escribiendo.

¡Un salud muy grande a todos!

No os perdáis los nuevos relatos, aquí os espero a todos.

Dayanna :)


miércoles, 10 de mayo de 2017

Hola mundo

Hola ¿Cómo estás? Te escribo porque tengo muchas ganas de contarte una historia muy interesante que me contaron el otro día. La historia empieza así: se trata de un niño más o menos de clase media que tiene unos padres que trabajan y viven juntos los tres en una casa con un perro como mascota. El niño va al colegio y tiene muchos amigos, además de eso el niño tiene muchos juguetes, tiene muchas cosas. Al ser el hijo único sus padres se pueden permitir darle todo lo que el niño quiere. Pero hace poco más de 3 semanas han tenido que salir de su casa, dicen que los han desalojado unas personas uniformadas que no conocen de nada y además y por desgracia los hombres uniformados delante de su familia mataron de un disparo al padre, simplemente porque se negaba a abandonar la casa. A la mujer y al niño se los llevaron a una especie de campamento en el que les dan muy poca comida y además vive un montón de gente como sardinas en lata.

El niño está muy preocupado por su madre, no quiere que le pase lo mismo que le ha pasado a su padre y quedarse solo. Un día el niño se había quedado dormido y se despertó al escuchar un disparo. Cuando se levantó vio a su madre muerta a pocos metros de él. El niño lloraba desolado, ahora sí que estaba solo ante el peligro sabía que cualquier cosa le podía pasar. No olvidará las palabras que le repetía su madre todos los días en aquel campamento “si algún día llego a no estar, cuídate mucho tienes que ser fuerte, esto acabará pronto”. El niño se cuidó todo lo que pudo, de hecho se escondía cada vez que veía que uno de esos hombres uniformados se acercaba, siempre se las ingeniaba para buscarse algo que llevarse  la boca. Todos los días escuchaba disparos por todos sitios y en seguida se tapaba los oídos. Veía gente morir todos los días, estaba acostumbrado a pasear por aquel campamento viendo a personas muertas allí por donde pasara. Un día estaba jugando con otro niño que también se había quedado solo en el campamento y de repente escucharon un gran estruendo. Los dos niños murieron y todas las personas que vivían en el campamento también.

El niño que vivía tan felizmente con sus padres y de un día otro cambio su vida por completo vivía en Siria. Con esta historia quiero decirte que las personas que viven atemorizadas todos los días con el miedo a morir por si les disparan o por si una bomba cae en el sitio donde ellos viven son personas como tú y como yo. Tenían una vida hecha, tenían una casa, una familia, iban a la escuela. Por el simple hecho de vivir en otro sitio no quiere decir que no puedan tener el mismo nivel de vida que nosotros.     
      
            Piensa que pasaría si en vez de ser ellos a los que les está pasando eso, fuéramos nosotros. ¿No te gustaría que las personas de otros países se interesaran por intentar ayudarte a salir de esa situación tan crítica? La respuesta seguramente sea que sí. Pues a ellos les pasa lo mismo, muchos se preguntan qué está pasando con el mundo. Muchos se sienten frustrados porque ven que las personas se han acostumbrado a escuchar en las noticias “Ha sido destruido un pueblo por la caída de una bomba, dejando con ello 200 personas muertas”. Escuchamos esto en las noticias todos los días y nos hemos acostumbrado tanto a escuchar que las personas mueren que pasamos directamente de empatizar con ellos, tratar de ayudarlos. ¿Qué más dará lo que está pasando en el mundo si yo estoy bien? ¿No? Total ellos se lo han buscado. ¿De qué sirve saber cuántas personas han muerto si tampoco puedo hacer nada por ellos? ¿Por qué no salen de ahí de una vez? Son muchas las veces que he escuchado estas preguntas y han sido también muchas las veces que me he tenido que callar.

            Ellos no se lo han buscado, las personas que están muriendo todos los días son personas inocentes que nada tienen que ver con el conflicto que se está llevando a cabo en Siria. Aunque no puedas ir hasta allí para ayudarlos podrías al menos comprenderlos y saber por lo que están pasando, están fácil decir “si bueno, ya terminara”, claro lógicamente como no te está pasando a ti es tan fácil hacer oídos sordos. ¿Sabes porque no salen del sitio en el que están? Porque según los grandes diligentes de la Unión Europea no hay sitio para más refugiados... qué fácil es lavarse las manos.

            Deberíamos aprender más a entender y a empatizar con los demás, ya sea que viva al lado tuya o en la otra punta. Cuando es a nosotros a los que nos pasa algo queremos que todo el mundo nos ayude, pero ¿Cuántas veces has ayudado de verdad a los que más te necesitaban? Dedicamos la gran mayoría de nuestro tiempo a cosas tan insignificantes, quejándonos de muchas cosas que no tienen importancia que olvidamos apreciar las cosas realmente valiosas que tenemos y sin fijarnos en las personas que realmente lo están pasando mal y que tal vez realmente necesiten nuestra ayuda.

            Porque como dice el refrán “HOY POR TI, MAÑANA POR MI”

ABRE LOS OJOS y aprende a preocuparte de aquello que es realmente importante, no malgastes tu tiempo, porque el tiempo vale oro. 

jueves, 20 de abril de 2017

Las personas de nuestra vida

Muchas veces nos paramos a pensar y echamos la vista atrás, muchas de esas veces también con cierta melancolía, tristeza, los tiempos pasados siempre nos parecen mejores que los que estamos viviendo ahora. Echamos en falta muchos momentos que vivíamos antes, personas que estaban en nuestra vida y que a día de hoy ya no están con nosotros por una razón u otra.

         Las personas que se van de nuestra vida siempre nos dejan una huella, un recuerdo, un momento que vivimos con ellas y que cuando lo recordamos nos gustaría volverlo a vivir. Puede que esa persona se haya ido de nuestra vida por una fuerte discusión y que las cosas hayan terminado muy mal, pero aun así siempre guardaremos recuerdos increíbles de esas personas.

         Las personas que entrar en nuestra vida siempre tienen una misión destinada, algunos nos enseñan muchas cosas y nos ayudan a avanzar, a superarnos, a seguir adelante, a mejorar como personas, nos ayudan a conocer lo mejor de nosotros mismos y a ponerlo en práctica. Las personas también nos enseñan a base de buenos golpes, están esas personas que nos decepcionan, que nos hacen confiar en ellas para luego volvernos a decepcionar. Esas personas aunque nos hagan daño, nos ayudan a hacernos más fuertes a saber afrontar mejor los problemas que nos vendrán dentro de unos años. No digo que les tengamos que agradecer el daño que nos hacen, pero aunque nos enseñan a base de caídas y de enfrentamientos, también aprendemos.

         Muchas veces dicen que a las personas que nos hacen daño, hay que pagárselo con la misma moneda dentro de un tiempo, para que puedan probar de su misma medicina, pero desde hace un tiempo me he dado cuenta que no sirve de nada ¿para qué gastar tu tiempo haciendo daño a una persona? Guardar rencor a las personas es una pérdida de tiempo y de espacio en tu corazón. Ganarás más tiempo queriendo a otras personas que haciendo daño al que te lo hizo a ti. Muchas veces es tal la impotencia que sentimos con una persona en concreto, que nos gustaría decirle muchas cosas y soltar mil tonterías por la boca, pero ¿en verdad vale la pena? Muchas veces pienso que cuanto más daño queremos hacer a los que nos han hecho daño, más daño nos hacemos a nosotros mismos.         

Los momentos que pasemos en la vida muchos serán buenos y otros muchos serán malos. Pero si te paras a pensar en algún momento en concreto, siempre has aprendido algo. Has aprendido a mejorar, has aprendido cosas tuyas que no sabías que tenías, has aprendido a ser más fuerte, más paciente y más perseverante. Todas estas cosas que aprendes no siempre serán de los momentos buenos, los momentos malos aunque no nos gusten, nos enseñan más de lo que nos imaginamos y de eso no nos damos cuenta al día siguiente, ni tampoco dentro de un mes, sino con el pasar del tiempo.

         En este relato de hoy, quiero dar gracias a todas las personas que han pasado por mi vida, por todas esas personas que a pesar de haberme hecho daño me han hecho crecer como persona, pero sobre todo a esas personas que pasaron y que en verdad me hicieron mejorar, que me hicieron sacar lo mero de mí en los peores momentos, a esas personas que tanto echo de menos, porque me ayudan a ser mi mejor yo. También a esas personas que a día de hoy están conmigo y me ayudan a mejorar, me ayudan a enfocarme en mis metas y a no desviarme del mejor camino, a ayudarme a conocer el camino correcto, a esas personas que saben ser sinceras aun sabiendo que la verdad duele, a esas personas que nos les da miedo decirme lo que piensan porque saben que me harán crecer.

         Te invito a ti que estás leyendo esto a pensar en todas esas personas que han pasado por tu vida, en TODAS. Piensa en esas personas que tal vez le guardas un poco de rencor y que tal vez ya no vale la pena, piensa en esas personas que te hacían ser tu misma y que ahora ya no están presentes en tu vida, piensa en esas personas que están ahora y te ayudan a crecer, a VIVIR INTENSAMENTE. Piensa y se agradecido, porque no hay mayor regalo que sentir el cariño de otras personas sin que se lo hayas pedido. 


martes, 4 de abril de 2017

Seguir caminando

Últimamente me ha costado mucho escribir relatos, me he atascado, he escrito la mitad de uno y después lo he borrado porque no me gustaba. Cuando te pasan muchas cosas por la cabeza y quieres plasmarlo en un relato o quieres desahogarte es complicado, porque quieres decir tantas cosas a la vez que al final no terminas diciendo nada. Por eso he intentado dejar pasar un tiempo para despejar las ideas y poder poner en un relato algo que realmente se entienda.

         Este año está pasando muy rápido, no sé si es solo sensación mía, pero ya estamos en abril ¡No sé en qué momento han pasado tres meses ya! Al ver pasar el tiempo tan rápido decidí pararme a pensar en todo lo que ha pasado hasta ahora y he sacado muchas conclusiones.

         Es difícil dejar ir a las personas que más quieres, es más difícil todavía ver que aunque a ti te duela alejarte de ellas, a esas personas no les importa o parece no importarles que te vayas alejando poco a poco, pero como bien dice el título de este relato hay que seguir caminando. Muchas veces en esta vida, nos sentiremos solos, incomprendidos, perdidos y desubicados. Algo que he aprendido en estos momentos en los que me he sentido así es que siempre, siempre volvemos a encontrar el rumbo. Pero lo mejor de esto es que nadie nos ayuda, y no, no lo digo en tono sarcástico. Aunque no lo parezca estos momentos en lo que nos encontramos perdidos son los mejores porque nos ayudan a encontrarnos con nosotros mismos, nos ayudan a ver cuál es nuestra meta, hacia donde vamos y que queremos ser, también nos ayuda a ver las cosas desde otro punto de vista y además podemos ver cambios en nosotros mismos.

         Estamos aquí para pasar una serie de pruebas, la vida podría ser muy bonita y ser perfecta siempre, todo color de rosa. ¿Pero qué te llevas? Las pruebas por las que pasamos son difíciles, claro que sí. Pero si no pasáramos por esas pruebas no estaríamos donde estamos, ni fuéramos lo que somos.

         Lo único que nos queda es seguir caminando, seguir avanzando, seguir aprendiendo. No sabemos lo que pasará mañana, pero eso es lo emocionante de VIVIR, si tuviéramos un “guión” escrito con todo lo que nos va a pasar cada día de nuestra vida perdería ese toque de magia que tiene la vida. Puede que haya días muy muy aburridos, monótonos, rutinarios, pero si te paras a pensar al final del día, siempre hay algo que lo hace diferente de todos los demás. Una sonrisa desconocida, un mensaje cariñoso, un encuentro inesperado, una sorpresa. En lo más simple, en lo más pequeño está lo esencial. Ese pequeño detalle, te cambia el día.

         Nunca te dejes abatir por las dificultades, más bien úsalas a tu favor para poder aprovechar intensamente tus cualidades. Pero sobre todo, no dejes de VIVIR INTENSAMENTE, porque será viviendo intensamente donde encuentres los regalos más preciados de la vida. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

¿Cuál es el problema de ser iguales?

Aprovechando que hoy es el día de la mujer no podía faltar un relato en mi blog. Pero ¿Qué podría decir? Son tantas las cosas que quiero decir que no sé por dónde empezar.

         En el mundo en el que vivimos actualmente, parece que ser mujer es un pecado. Las mujeres son menospreciadas, explotadas, juzgadas, maltratadas, violadas y asesinadas ¿Por qué? Solo por ser mujeres. Me parece perfecto que haya un día internacional para la mujer, pero me parecería más perfecto todavía que todas las personas nos ayuden a luchar por nuestros derechos como mujeres, no solo hoy 8 de marzo “Día Internacional de la Mujer”, si no todos los días, cada día que se escucha que matan a una mujer, cada día que se escuchan casos infinitos de acoso sexual, cada día que se escucha y se ve en los periódicos, las redes sociales sobre violaciones brutales a jóvenes indefensas.

Lo que más me frustra respecto al tema de la desigualdad de género son esas mujeres que fomentan la desigualdad en su hogar, las tareas de casa para las chicas y los trabajos pesados para los hombres ¿Por qué? Es verdad que hay cosas que las mujeres no podemos hacer, pero también hay cosas que los hombres no pueden hacer, pero eso no quiere decir que un hombre no pueda planchar su ropa, recoger sus cosas y ser un poco ordenado, pero lo peor de esto es que la mujer se deja manipular, plancha su ropa, se la dobla y se la guarda en el armario, preparada solo para que el hombre se la ponga y se repite el ciclo. Que un hombre no ayude en la lucha por la igualdad no es tan raro, pero que una propia mujer sea la que fomente la desigualdad, es como avanzar dos pasos y retroceder cinco. No sirve de nada que una mujer diga que quiere igualdad entre los hombres y mujeres cuando es ella misma la que con sus actos fomenta la desigualdad.

Es un tema muy difícil el de la desigualdad de género, es complicado hacer que las personas se den cuenta de cómo en realidad tendrían que ser las cosas. En cuanto una mujer empieza a hablar de igualdad lo primero que se dice es “ya está la feminazi” o cosas así. No sabía que querer conseguir una igualdad de géneros era ser feminazi, pero ponte a hablar de futbol, o de tal famoso, tal programa de la tele. Créeme más de la mitad te prestaran más atención.       

Ha día de hoy y solo habiendo pasado dos meses del año el número de mujeres asesinadas en España (donde yo vivo) es brutal, a día 22 de febrero el número de mujeres asesinadas era de 15, un número realmente desconcertante desde hace unos cuantos años. A veces me paro a pensar y en verdad no sé si en vez de avanzar cada vez vamos más para atrás. Lo peor de todo esto es que la justicia no hace gran cosa por las mujeres que mueren o por las mujeres que muy valientemente han ido a denunciar por ser maltratadas. Lo que más pena me da, es que muchas mujeres no van a denunciar este tipo de casos porque tienen miedo a ser juzgadas. Cuando se escucha un caso de violencia machista lo primero que las personas dicen es: “seguro que iba vestida como una cualquiera”, “si no estaría a esas horas de la noche por la calle eso no le habría pasado”, “si no estaría dando espectáculo no llamaría la atención” ¿en serio es momento de ponerse a juzgar a la víctima? No me extraña nada que las mujeres que son maltratadas no se atrevan a declarar.

Vivimos en una sociedad en la que la culpa de una violación o de un asesinato por violencia de género es de la mujer y no del hombre que comete semejante salvajada. ¿Hasta qué punto hemos llegado? Me gustaría que antes de ponerte a juzgar a las personas, te pares a pensar un poco más en que una mujer por ser mujer no es inferior al hombre. La desigualdad la creas tú.

Intentemos eliminar los pensamientos machistas de las personas que tenemos más cerca, de nuestros seres queridos, de nuestros amigos. Es muy típico escuchar “a las hijas hay que cuidarlas más”, o “no hay que dar tanta libertad a las chicas, son diferentes a los chicos”. Cuando escucho estas frases no les encuentro ningún sentido. ¿Qué diferencia hay entre los chicos y las chicas? ¿Por qué hay que privarlas de ciertas cosas? Más bien creo que hay que dar la misma libertad tanto a chicas como a chicos porque de está forma conocen ellas de primera mano los peligros a los que se pueden enfrentar en el mundo en el que viven, hasta donde pueden llegar y que cosas pueden hacer. Pienso que cuanto más limites a alguien a hacer algo, más querrá hacerlo y en vez de hacer un bien lo único que vas a conseguir son consecuencias que no esperabas.

Seamos más justos con el mundo en el que vivimos. No dejemos de seguir BUSCANDO IGUALDAD, dando ejemplo con nuestros actos porque es la única manera de poder concienciar a los demás de lo que tratamos de conseguir. Mujer, la que está leyendo esto. No te contradigas con lo que dices y con lo que haces porque sino serás tu la que se trague sus propias palabras.


¡FELIZ DÍA DE LA MUJER A TODAS! Porque os lo merecéis. SON INCREÍBLES! J

lunes, 6 de marzo de 2017

Una generación de idiotas

Nos estamos volviendo realmente idiotas ¿Qué nos está pasando? Las relaciones tanto con nuestros seres queridos como con nuestros conocidos se están volviendo superficiales, se basan en “me gusta”, la última hora de conexión, que no te hayan dejado en doble tic azul, que te hayan enviado un mensaje de buenas noches o de buenos días para sentirte querida.

         La vida va más allá de lo superficial, ¿dónde quedaron las tardes de películas y palomitas en las que en lo que menos pensabas era en mirar si te habían respondido al Whatsapp? ¿Dónde se quedaron los fines de semana en lo que menos importaba era tener que subir a cada segundo lo que estás haciendo? para que todo el mundo vea lo “bien” que te lo pasas. Estamos llegando a tal punto de adicción a las redes sociales que si te caes por la calle, las personas que pasan cerca de ti ni siquiera se dan cuenta o incluso antes de ayudarte lo graban para después subirlo a las redes sociales y que unos cuantos “amigos” suyos le den “me divierte” a la nueva publicación. Suena bastante estúpido ¿verdad? Pues lamentablemente en eso se basan nuestras vidas, en me gustas, en historias de Instagram y en últimas horas de conexión.

         El otro día cuando me subí al autobús de camino al trabajo, iba pensando en lo envueltos que estamos en nuestros móviles y para verificar que era cierto me senté y lo único que hice en todo el camino fue pararme a observar a la gran mayoría de personas. El panorama me terminó de decepcionar. Las personas conforme se iban subiendo al autobús se sentaran o no, sacaban su móvil enseguida, unos iban con auriculares, absortos totalmente en su mundo. Otros iban con la mirada clavada en su móvil sin dejar de despegarla. Luego lo que le puso la guinda al pastel fue insuperable, una señora mayor a la que le costaba bastante caminar se quiso sentar en los asientos asignados a las personas con movilidad reducida, pero estaban todos ocupados. Un chico joven de entre 20 y 25 años estaba ocupando uno de ellos, pero ni siquiera se percató de la presencia de la señora mayor que quería sentarse porque apenas aguantaba ir de pie, iba con sus cascos a todo volumen (de estos que hasta tu escuchas la música), con el móvil riéndose solo (supongamos que iba hablando con alguien por Whatsapp) y totalmente absorbido por su móvil. En vez de ser él, el que tuviera el control del móvil parecía que el móvil lo controlaba a él. De repente un señor que estaba de pie al lado del joven, le hizo un toque en el hombro supongo que para que le cediera el asiento a la señora, pero el chico hizo caso omiso al llamado del señor. No podía creer la capacidad que tenía el chico de olvidarse de los demás, lo que más me molestaba era la indiferencia que mostraba, como que todo le daba igual, era realmente frustrante su actitud. El señor que le había dado un toque en el hombro bastante enfadado le dio un codazo y fue en ese momento cuando el joven POR FIN reaccionó, él señor bastante enfadado y no con muy buenos modos (algo que hasta yo entendía) le dijo que se quitara de ese asiento porque está reservado para personas que realmente lo necesiten. El joven realmente avergonzado se levantó y le cedió el asiento a la señora que muy amablemente le dijo gracias.

         Es increíble la poca capacidad que tenemos para saber controlar toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance. Cuando sales a la calle, no hay que mirar muy lejos para ver cómo hasta las personas que van acompañadas se ignoran mutuamente por estar más al pendiente del móvil que de la persona que tienen al lado. Algo que realmente me molesta es estar hablando con una persona y que cada dos por tres este mirando su móvil como si no hubiera más horas en el día para ponerse a mirarlo, como si no hubiera más horas en el día para contestar al Whatsapp.

         No dejes que las redes sociales y las nuevas tecnologías absorban tu vida, gastamos demasiado tiempo al día a mirar una tras otra red social, en mirar a ver si tal famoso está saliendo con tal persona ¿te va a cambiar la vida saberlo? Realmente no hace falta que lo responda. Vivíamos más felices cuando lo que más nos importaba era divertirnos sin tener que estar publicando al mínimo detalle cada cosa que hacemos o dejamos de hacer.

         ABRE LOS OJOS, no dejes que las nuevas tecnologías y las redes sociales controlen tu vida, porque llegará un punto en el que ya no solo será un “entretenimiento” sino una adicción.


         Y como bien dijo Einstein… Bienvenidos a una generación de idiotas. 

sábado, 4 de marzo de 2017

Rendirse es de cobardes

Primero que todo les quiero pedir perdón porque he estado todo febrero sin subir ningún relato cuando dije que lo haría, lo siento. Ha sido un mes bastante intenso y está siendo un año increíble para mí, como todos con nuestras cosas buenas y malas, pero espero que para ti que estás leyendo esto esté siendo un año increíble tambiénJ. Quiero decir millones de cosas, me han pasado tantas cosas que quiero plasmar en mis relatos, pero bueno el que más ha calado en mí son las palabras que leerás a continuación.

         Estos últimos meses me he planteado muchas nuevas metas, muchos nuevos objetivos y sobre todo muchos proyectos. Son tantas las cosas que he pensado, que al final sin antes haber empezado a hacerlas me he cansado ya. Una de las grandes cosas que estoy aprendiendo estos meses y la que más me está costando hacer es ser constante. Es complicado ponerte una meta y saber ser perseverante hasta que lo consigues, pero déjame decirte que así es la naturaleza humana, no me voy a poner a hablar de antropología ni mucho menos, pero la tendencia natural de las personas es dejarnos llevar por la dejadez y por lo que más cómodo se nos hace. Sí, somos vagos por naturaleza, suena mal pero no se puede decir de otra forma.

         Aprende a ponerte metas que puedas cumplir a un corto periodo de tiempo, pequeñas metas que hagan un resultado excelente de algo mucho más grande. Cuanto más alejada de la realidad es la meta que te pones, más rápido te desanimaras a luchar por eso que quieres conseguir. Como he dicho antes, es difícil ser constante en lo que nos proponemos, pero creo que si es algo que realmente deseamos con toda la ilusión del mundo, daremos todo lo que tenemos y más por poder conseguir eso que tanto queremos y tanto anhelamos. Lo importante de todo esto es saber y tener conciencia de lo valioso que eres y sobre todo ver con claridad que todo lo que te propongas está a tu alcance, pero claro siempre que sean metas realistas. Las grandes cosas que han conseguido personas muy reconocidas en el mundo, es porque han visto la gran capacidad que tenían para llegar a ser SU MEJOR YO.

         “Si fuera fácil, todo el mundo lo haría”, es una de las frases que últimamente retumban incesantemente en mi cabeza. Piensa que todo lo que estas planteándote hacer, cumplir, llevar a cabo requiere un trabajo de tu parte y que si tu no lo haces nadie lo hará por ti. Puede que te lleve semanas, meses e incluso años conseguir aquello que tanto quieres, pero como bien dice la frase si fuera fácil conseguir grandes cosas, todo el mundo lo haría. Creo que nos damos por vencidos muy fácilmente, no nos gusta salir de nuestra dichosa “zona de confort”, se está tan bien dentro de ella que ¿para qué salir?

         Las personas nos volvemos conformistas con lo que tenemos, sin saber que hay que dejar las cosas buenas, paras conseguir cosas excelentes. Nos escudamos en las excusas del día a día: “Es que no tengo tiempo”, “es que es imposible”, “estaría bien conseguirlo, pero estoy bien así”, “¿Y si sale mal?”. Al final siempre hay una cosa u otra que nos alejan de nuestros objetivos y pasamos de darlo todo hasta el final a dejarlo de lado y decir que no podemos hacerlo porque es “imposible”. Las cosas imposibles a mi parecer no existen, porque todo lo que te imaginas que puedes llegar a ser, es porque lo puedes conseguir.         

         Hace unos cuantos años las personas pensaban que estaba loca la persona que pensaba que podía haber algo que pueda transportar a las personas por el aire, pero a día a de hoy es normal tomar un avión para ir de un lado a otro, creían que estaba loca la persona que pensaba que las personas se podían comunicar por medio de un aparato, a día de hoy hacemos llamadas frecuentemente y a nadie le resulta extraño ver a una persona con el móvil por la calle.

         Lo que quiero decir es que es muy fácil rendirse, pero recuerda el sentimiento que tienes cada vez que consigues algo que tanto querías, aprobar ese examen para el que tanto has estudiado, conseguir el trabajo de tus sueños. Los sueños no están solo para imaginarlos, están para cumplirlos.


         No pierdas el tiempo imaginando lo que podría llegar a pasar si hicieras esto y aquello, más bien ponte a ello. No desistas hasta que lo consigas, porque conseguir tus metas una tras otra te harán una persona excelente, pero para eso no hay que dejar de VIVIR INTENSAMENTE. 

lunes, 6 de febrero de 2017

De vuelta otra vez

De vuelta otra vez

¡Ya estoy de vuelta nuevamente por aquí! Como podréis ver hay un cambio de imagen en el blog. No me gusta mucho mantener siempre el mismo formato ya que me parece aburrido mantener siempre lo mismo, espero que los nuevos cambios os gusten.

         Por otra parte y como es de esperar, vienen muchos relatos nuevos. Pero todo a su tiempo. Durante este tiempo he tenido mucho tiempo para reflexionar y tomar ideas bonitas para intentar plasmarlas en el blog, pero otras tantas veces me bloqueaba y me frustraba el no tener nada nuevo que ofreceros. Están siendo tiempos difíciles en estos momentos de mi vida, muchos cambios, muchas decisiones, muchas nuevas aventuras, muchas desilusiones, frustraciones y un poco de todo como podréis ver. Por esa razón también necesitaba un poco de tiempo para RESPIRAR uff. Es complicado porque muchas veces no sabes si ponerte a contar tu vida a personas que posiblemente no les interese en lo más mínimo o seguir como si nada y seguir acumulando malos sentimientos y tantas desilusiones.

         Lógicamente no estoy aquí para contaros mi vida, pero por lo menos quiero que sepáis que no escribo relatos no porque no quiera, muchos de los que me leéis podréis comprobar que es algo que me encanta, si pudiera subir más relatos lo haría, pero como ya sabéis el tiempo no siempre juega a nuestro favor. La razón por la que decidí dejar de publicar relatos además de para dar una nueva imagen al blog fue, como he dicho antes porque necesitaba tiempo para mí.

         Espero que aunque estén tardando los nuevos relatos no dejéis de leerme, porque me encanta ver las visitas que tengo de tantos y tantos países que me motiva mucho a seguir subiendo relatos, con nuevas ideas, con mucha creatividad.
        

         Quiero deciros ¡GRACIAS! Con mayúsculas porque me ayudáis a saber que puedo seguir adelante con esto y porque aunque apenas acabo de empezar sé que puedo llegar muy lejos, gracias a vuestra ayuda. Un saludo muy fuerte y no os perdáis los nuevos relatos que vienen. Os quiero mucho  

jueves, 12 de enero de 2017

Nuevas ideas :)

Hola, ¿que tal estáis? Feliz año nuevo a todos, espero que todos hayáis disfrutado mucho de estos días con vuestros seres queridos y amigos más cercanos.

Suelen decir que año nuevo vida nueva. Pues para "Pequeñas Realidades" las cosas no cambian, pero tal vez le vendría bien un cambio de imagen, por eso hasta febrero no habrá nuevos relatos. Mientras tanto podéis leer algún relato que os hayáis perdido o alguno que queráis volver a leerlo.

   Los cambios siempre vienen bien, espero crear y pensar muchas cosas buenas para que el blog siga creciendo y sigáis leyendo mis relatos. Muchas gracias a todas las personas que leen mis relatos, estoy muy contenta no pensé llegar a tantas personas y de tantos países. Espero que no dejéis de seguir el blog.

  Os espero a todos en febrero ¡Ya tengo ganas de que veáis todo que vendrá! NO OS LO PODEIS PERDER.

No os olvidéis seguirme en redes sociales
Facebook: Pequeñas realidades https://www.facebook.com/pequesrealidades/
Instagram: @pequesrealides https://www.instagram.com/pequesrealidades/

Hasta pronto a todos un saludo muy grande.


Dayanna :)

¿Cambios?

Pensando en todo lo que pasa sin que nos demos cuenta, en que el tiempo vuela puedo decir que la vida nos prepara sin darnos cuenta. Hoy pod...